Estudio de paisaje visual de la Comuitat Valenciana

El Paisaje, clave de competitividad

Hasta no hace mucho, el paisaje se consideraba únicamente como un telón de fondo para las actividades humanas, de importancia secundaria respecto a las necesidades productivas, residenciales o de comunicación. Durante siglos, el paisaje no tuvo valor intrínseco, sólo el resultante de ser soporte de actividades agrícolas, ganaderas, extractivas, industriales o poblacionales. En todo el mundo, muchos paisajes fueron transformados de forma tan radical que perdieron su identidad y atractivo, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX por la generalización de los modelos territoriales altamente consumidores de suelo, agua y energía.

En la actualidad, una creciente cultura del paisaje está cambiando el concepto del paisaje como recurso secundario (de algo que “es bonito preservar, si es posible”) para pasar a reconocerlo como un recurso primario, un elemento clave de competitividad entre ciudades y regiones. La calidad del paisaje no sólo afecta directamente a la calidad de vida de los habitantes de un territorio y al grado de satisfacción de sus visitantes; también influye en las decisiones de ubicación de personas con alta formación, precisamente las que las empresas (y las regiones) que quieren ser competitivos desean atraer.

Así, los polos de excelencia y de I+D son más realizables en aquellos ámbitos territoriales susceptibles, por su elevada calidad, de atraer estos perfiles profesionales creativos, los cuales tienen capacidad suficiente para elegir su lugar de residencia y trabajo en función de las condiciones del entorno que desean para ellos y sus familias. Factores como el clima, la cultura, el paisaje, los equipamientos, las infraestructuras, la vida urbana o la oferta de ocio, adquieren una importancia crucial frente a los factores clásicos de localización.

Por otro lado, no conviene menospreciar el impacto del paisaje sobre el turismo, un sector que genera el 10% del PIB mundial y el 9% de los empleos. La competencia entre países, regiones y ciudades por atraer turistas, especialmente los de alto poder adquisitivo, es implacable.

En la Comunitat Valenciana, el turismo genera ya el 13% del PIB y constituye uno de nuestros principales sectores de actividad económica.

No obstante, el perfil del turista en nuestra región está evolucionando del más tradicional de sol y playa hacia un visitante que busca experiencias más diversas, con un creciente componente ambiental, paisajístico y cultural. Este “nuevo turista” valora más que el turista tradicional, la calidad del paisaje visual que se le ofrece y no acepta (es reacio a pagar) experiencias que no le proporcionen también ese placer perceptivo, el cual considera parte esencial de su vivencia en vacaciones. Por eso, cuando un territorio no ofrezca esas experiencias visuales que el visitante desea, ya sea en la playa, en la montaña o en la ciudad, el turista empezará a pensar en visitar otros territorios donde esas experiencias sí se le ofrezcan.

Pero además de atraer residentes y turistas a nuestra región, no hay que olvidar que los objetivos principales del Gobierno Valenciano son la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y el desarrollo sostenible de nuestro territorio. Precisamente, para alcanzar esta sostenibilidad, en el mismo plano que el crecimiento económico equilibrado y la mejora de la calidad ambiental hay que situar el refuerzo a la cohesión social como la tercera dimensión de este nuevo modelo de crecimiento. El paisaje es de todos y lo disfrutamos todos. Es, por tanto, un factor muy importante de cohesión social, pues la apreciación y disfrute del paisaje no están limitados por la edad, género, nivel educativo o ingresos económicos.
El paisaje representa nuestra cultura y refleja nuestra historia. Es “nuestra casa fuera de la casa” y, como cualquier equipamiento o infraestructura de carácter estratégico y de interés general, requiere de inversiones para su conservación y mejora, así como de la implicación del conjunto de actores públicos y privados que operan en el conjunto de nuestro territorio. Una región que cuida su paisaje, cuida su futuro, y ofrece a sus residentes y visitantes un entorno atractivo donde vivir, trabajar, relacionarse y hacer turismo.

La Comunitat Valenciana fue y sigue siendo pionera en la aplicación de las políticas de paisaje en su territorio. Ha sido la primera en incluir la protección del paisaje en su marco legislativo y en desarrollar el Convenio Europeo del Paisaje. Por requerimiento legal, los municipios deben realizar un Estudio de Paisaje que plantee las bases de un crecimiento sostenible basado en la protección y gestión de los paisajes de mayor valor y en la creación de una infraestructura verde que los conecte. Del mismo modo, cualquier actuación con repercusión en el paisaje debe contar con un Estudio de Integración Paisajística.

Asimismo, la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana en fase de redacción define los criterios para un modelo territorial de futuro en el que la protección y gestión del paisaje constituye uno de los objetivos principales como activo cultural, económico e identitario. En este marco se encuadran las líneas de acción de la Política de Paisaje basada en una planificación territorial que incorpora sistemas de participación pública desde el inicio del proceso, promoviendo de esta manera una gobernanza del territorio en el que la ciudadanía juega un papel fundamental.

El Estudio de Paisaje Visual que a continuación se presenta es un estudio participativo que permite conocer el nivel de preferencia visual de cada punto de la geografía de la Comunitat Valenciana, dando de este modo datos objetivos desde los que se ha realizado un diagnóstico para establecer las principales Líneas y Programas de Paisaje de la Comunitat Valenciana.